diumenge, 19 d’abril de 2009

Gràcies Ana



"SOY VOTANTE SOCIALISTA DESDE 1982. SIN EMBARGO ESTOY EN CONTRA DEL ABORTO. Si estoy en contra de la pena de muerte, en contra de que la sociedad mate a sangre fria a un ser humano por culpable que sea, ¿como voy a estar a favor de que se mate a sangre fria a un ser humano que, además, es inocente? Mientras la ciencia no se defina de manera inequívoca y contundente y me convenza de que un feto de 22, 14 ó 6 semanas no es un ser humano, no puedo estar a favor de despenalizar el aborto. Si un óvulo fecundado e implantado, lo que ya se considera un embarazo, en condiciones razonablemente normales de protección evoluciona hasta convertirse en un bebé ¿con qué criterio decidimos en que momento pasa de no ser humano a serlo? Y si esa frontera la ponemos en un punto, el que sea, ¿que derecho creemos tener para interrumpir el proceso que lleva de un lado a otro de esa frontera?. ¿No debería una sociedad evolucionada esforzarse en proteger a sus hijos desde el mismo momento de la concepción? Al fin y al cabo ¿no lo hacemos así? ¿No protegemos especialmente a la madre y al feto en todas las circunstancias en que necesitan esa protección? ¿No protegemos al neonato prematuro con todos los medios tecnológicos disponibles? ¿No protegemos incluso a los hijos nacidos, de sus propios padres cuando creemos que éstos no ejercen sus deberes adecuadamente? ¿Y qué deber mayor puede tener una madre que la de dar a luz a su hijo en las mejores condiciones a su alcance?

No, la despenalización del aborto no es un logro para nosotras. Al final, los problemas (muchos o pocos) siguen siendo nuestros porque el embarazo problemático o no deseado sigue siendo nuestra carga. Y encima cargamos con el coste moral de matar a un inocente. No, las mujeres solo seremos verdaderas dueñas de nuestra sexualidad y de nuestro cuerpo cuando podamos decidir embarazo si o no en el 100% de nuestros encuentros sexuales. El problema es que actualmente para muchas mujeres el porcentaje es muy inferior. Y no por culpa de los métodos anticonceptivos sino por culpa de la ignorancia, la falta de información y formación y por un estado de opinión generalizado que hace el aborto moralmente equivalente al preservativo. Que buena parte de la culpa de esta equivalencia mental la tenga la Iglesia Católica no le quita responsabilidad a los políticos y legisladores para los que es más fácil despenalizar un lucrativo negocio que invertir en educación moral y afectiva además de en promoción sexual. No, la sociedad se engaña si asocia aborto a progresismo y peor, engaña a las mujeres de las generaciones futuras. Las mujeres reivindicamos nuestro derecho a no quedarnos embarazadas si no queremos, a que el legislador nos asegure ese derecho, que nuestros compañeros aprendan a no coaccionarnos, que no nos violen, que si nos violan no se nos culpabilice por ello y dispongamos de apoyo físico, psicológico y tecnológico para que el embarazo no se llegue a producir. Las mujeres debemos reivindicar que somos responsables, que nos tomamos en serio nuestra responsabilidad y exigimos que la sociedad se corresponsabilice con nosotras, no para deshacerse del problema sino para evitar que se produzca. Y que en aquellos casos en los que inevitablemente haya que tomar la dolorosa decisión de interrumpir un embarazo, la medicina primero y la justicia después, nos den las garantías suficientes de que la decisión era inevitable y, por lo tanto, no punible. Las leyes y los jueces estan para garantizar que cuando se contraponen dos derechos fundamentales (dos vidas por ejemplo) la decisión final es proporcionada. Hoy por hoy, sean cuales sean las graves consecuencias que pueda sufrir una mujer embarazada, pocas veces estará en proporción con disponer de la vida de un inocente. En todo caso, para eso están los jueces.

He dicho al principio que siempre voto al Partido Socialista. En 1996 voté de nuevo porque el Partido Popular no llevó en su programa derogar la Ley de despenalización del aborto. Hoy entiendo que mis convicciones morales se ponen a prueba. Un gobierno que en la misma legislatura se plantea regular que una menor NO pueda decidir sin la autorización de sus padres someterse a ciertas operaciones de cirugía plástica pero SI pueda abortar sin dicho consentimiento, adolece de valores morales cuando menos confusos. Como madre y por tanto educadora me sublevo. Si en las próximas elecciones el Partido Popular propone derogar, al menos, la ampliación que pueda aprobarse ahora, no me quedará más remedio que replantearme el voto. En todo caso tal despropósito no se aporbará en mi nombre.

Ana Gallardo"

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Llegiu atentament aquest post si us plau. Voldria haver-lo escrit jo però no ho hauria sabut fer tant be. I com que subscric cada una de les seves paraules, el penjo en el meu blog perquè val la pena que el conegueu. L'Ana es un DONA amb majúscules. Gràcies pel teu post tant valent Ana.